Hasta Pronto Niñ@s Poster
Veo cómo se marcha el autobús 102. De nuevo lo he perdido, y, de nuevo, tendré que esperar a que venga el siguiente, por lo menos quince minutos después... Otra vez voy a llegar tarde, para variar...
Por fin lo cojo, y llego a Mendez Álvaro. Allí, a coger la tediosa Línea 6. Eso, si no hay cortes de suministro eléctrico, o se ha averiado algún tren, o está petado el vagón y no puedo entrar, o cualquier otra excusa que se les ocurra a las mentes pensantes de Metro (deben de hacer un brainstorming todas las mañanas). Desde allí a Avenida de América, y trasbordo de los largos. Tras varios pasillos y escaleras chupando rueda detrás de los que van dormidos, llego al andén de la Línea 4. Hay un montón de gente, por lo que estará al venir. Llego, y entre codazos y empujones, consigo entrar (por lo menos esta vez nadie me ha pisado la chancla). Cuatro estaciones y llego a Arturo Soria, mi destino si no fuera porque todavía me quedan diez minutos de andar....
Así ha empezado mi día a día desde hace un año y dos meses, y todo el cabreo y el estrés disminuía cuando subía la cuesta hacia la puerta de madera cutre que daba paso a Posterscope.
Las niñas Poster (y Sully), sonríen, me miran, y me saludan: "Holaaaaaaa" en plan Niñas del Coro. Bueno, la verdad es que a veces, sólo a veces, no saludan porque, como yo, viven en otros mundos que hay que traspasar.
Detrás de mí, aparece Merxe. Seguro que ha cogido un metro después del mío, pero con las piernas tan largas que tiene, casi llega antes que yo. También es seguro que le ha pasado algo, en plan que ha metido las monedas en la ranura de tarjetas de crédito en la máquina de abonos transporte del metro porque llevaba una gorra fashion que le tapaba los ojos, o se ha tropezado... Y es que Merxe y yo somos almas gemelas, más concretamente torpes almas gemelas con gatas tricolor.
Me siento, enciendo mi PC, y salta algún error (raro, raro, raro), seguramente el de "Server not responding" del Lotus. No puedo con la vida. Tengo que tomarme un café. Miro a Joana, y, con la mirada nos entendemos. Joana quiere cafe. A la cocinaaaaa! Está llena de hormigas (la cocina, no Joana), pero no pasa nada, el café de la máquina no está mal, aunque está mejor si lo hace Pilar, que debe de echarle algún tipo de psicotrópico que nos deja abotargadas y diciendo "ummm" cada vez que nos lo prepara.
Vuelvo a bajar, y el server ya responding (joder qué pena). Me pongo a currar, porque, para variar de nuevo, me ha cagado un palomo en to el ojo (un artículo, un estudio, una gestión con UK, llámalo "x")... Normal, yo soy la Brownie Junior, y mi Boss lo sabe. Lo dicho, a currar cual desgraciá. El cabreo y el estrés aumenta.
Pero espera, me está mirando fijamente Belén... La miro: "¿Un piti?". Allá vamos. Siempre hay tema del que hablar, y algunas veces, siempre desde el cariño, me meto con ella: que si está más rubia que nunca, que si lleva una mancha en la camiseta, que si los pantalones le están pesqueros... Y nunca se enfada, porque Belén se debería haber llamado Paz.
Entramos y sigo gestionando brownies, pero yo, mujer multimedia, estoy a todo. Marta está hablando de su nuevo amor, embobada. Eso no le ha impedido soltar un par de comentarios mordaces sobre alguna que lleva faldas "a ras de coño" o hacer burla a Joana "miumiumiuuuuu".
Mi mirada se dirige a Nuria, otra que vive en el frikimundo. La llamo, y, a la tercera, se vuelve y me dice: "¿Cómo dice, joven?". No tengo más remedio que sonreir. Le cuento cualquier cosa, y si me alargo un poquito en la historia, me contesta: "Pregúntame si me importa". Ahí ya me descojono.
Miro a Sully. Él también está sonriendo. Hay que ver este chico que risueño es, y más desde que se ha casado, que parece que anda sobre nubecitas de algodón (esta frase podría ser de Joana). Habla poco, y come de pie (otro raro), pero me cae de puta madre el tío.
A mi espalda, oigo una tosecilla en plan Flor de Bambie ("¿Ya es primavera?"), y miro a Bego. Está mirando fijamente su ordenador, en plan abducida. Seguro que también le ha caído algún brownie. Bego ha sido, como Pilar, mi compañera de "palomos" hasta las tantas... Y es mi público más agradecido... Cualquier chascarrillo mío le hace gracia, así da gusto.
Y el segundo piti (después del segundo café) me lo fumo con Marta, la última adqusición de recepción, una tía con un sentido del humor de lo más auténtico, con alma de Poster Girl... "Así, sí" me dice mirando mi modelito del día. Otros días no tengo tanta suerte, y es un "Así, no".
Desde las escaleras oigo la risa de todas, sobre la que sobresale la de Pilar, escandalosa, como la mía... Alguien ha debido decir algo y se está riendo con todos los dientes, como me he reído yo, al menos una vez al día, durante el último año y medio, gracias a todos y cada uno de ellos.
Chicas (y chico): sólo os puedo decir que os quiero, y que os echaré de menos.
Hasta pronto, niñ@s Poster.

Oli dijo
Esta vez, creo que no hay nada que comentar, pero si que decir:
¡¡¡ERES COJONUDA!!!
8 Mayo 2008 | 10:23 AM