Medidas drásticas (y/o vandálicas) contra el Buzoneo
Hacía mucho que no me ocurría nada anormal... y ya me extrañaba... Hasta que ayer noche sucedió.
Estábamos mi Santo y yo en plena cena, sandwich mixto con huevo para más señas, cuando un tremendo estruendo invadió nuestra paz interior y el segundo capítulo de la nueva temporada de Aida.
Mi Santo se asoma al patio y no ve nada extraño. Seguimos con el sandwich mixto y Aida. De repente, otro sobresalto: Suena el timbre. El videoporterillo nos muestra la imagen de nuestro vecino el chulillo (me cae mal, no puedo evitarlo, fue el que nos recomendó al canalla que nos hizo la obra de la casa, el que nos terminó amenazando de muerte... muy majo el tío... pero esa es otra historia). El chulillo dicta sentencia: "chicos, han destrozado vuestro buzón de correos". Mi Santo enmudece, y acto seguido balbucea un "gracias".
S.O.S.: se acabó el sandwich mixto y Aida.
Y salimos a que nuestros propios ojos vieran lo que el chulillo vio primero... Y efectivamente, de nuestro buzón negro de forja sólo quedaba la carcasa que lo sujetaba a la pared, y unos cuantos trozos de forja se esparcían por la calle... Y mi Santo recogiéndolos como si le fuera en ello la vida, y con una cara de pena que daba ídem verle...
Y entramos de nuevo en casa. Y mi Santo seguía mudo. Y yo pensando: "menudo peazo de petardo que nos han debido de meter en el buzón para conseguir semejante onda expansiva", pero sin hablar porque cuando mi Santo calla, es preludio de tempestad, y si le interrumpes en su silencio desatas sus fenómenos atmosféricos, y da miedo.
Y cuando recobró el habla sólo dijo cuatro palabras: "Menudos hijos de puta". Y quería salir a buscarles (en coche, eso sí, porque el sábado jugó al fútbol, y llevaba años sin jugar el pobre, y se me lesionó, me vino con la rodilla raspá como cuando yo jugaba al rescate), y yo: "que no, que no te metas en líos", y él en su furia latina "que voy a por ellos"... y al final le convencí (o le convenció el perreo que suele invadirle a esas horas con el pijama ya puesto)
Y llamé al seguro... y milagrosamente lo cubre.
Y esta mañana a poner la denuncia a la Comisaría (cualquier parecido con El Comisario es pura coincidencia), y a esperar la friolera de una hora a que me atendieran (y eso que era la primera, sin contar con una mujer de allende los mares -vamos, sin eufemismos: sudamericana- que ha llegado después y quería entrar antes), y me ha atendido el novato con el subinspector (u lo que fuera o fuese) comiéndole la oreja al muchacho y corrigiéndole en plan cansino... lo que digo, que ni Charlie ni Pope ni ná de ná.
Vamos, que menudo lunes... Lo mejor, cuando he llamado a mi jefe para decirle que llegaría tarde y, después de jartarse de reir en mi cara cuando le he contado lo de mi difunto buzón, me ha dicho: "pero ¿tú dónde vives, en Irak?"
Y yo le he contestado: "No, en Entrevías, Ciudad sin ley" (y sin buzones)



Marta dijo
Yo creo que ha sido el chulillo, transcurrió muy poco tiempo entre el acto petárdico y tono del timbre, o eso, o que os vigila permanentemente acechando la mínima oportunidad de jactarse de vuestras desdichas
10 Diciembre 2007 | 05:28