Llevo unos días pensando en qué escribir, y no encontrando ni motivos ni por qués. A priori, la creatividad cero es negativa, pero en mi caso es todo lo contrario, porque significa que no me ha ocurrido nada fuera de lo común, lo cual en mi caso es cuanto menos extraño.

Os diré que me considero una persona bastante creativa, pero mi teoría es que en las últimas dos semanas he agotado esta parte colorista de mi persona pintando una pared del salón (roja), y una habitación (mi aborrecida habitación gris ya se ha convertido en mi adorada habitación violeta....por fin y tras dos años de extremo sufimiento). No es por justificarme, pero creo que esta tarea me ha dejado más bien seca en ideas,no sé si por el esfuerzo en sí mismo o por haber snifado demasiada pintura y aguarrás...

El caso es que, como no sé sobre qué escribir, aprovecharé estas líneas para decir algo que se merece un post aparte (ya lo desarrollaré cuando mi cerebro se haya desesponjado). Es un tema quecreo que al menos se merece unas pinceladas (¿véis como vivo obsesionada?): mis compañeras de trabajo.

Sólo comentaros que los días se hacen más amenos gracias a ellas... y digo ellas porque, aunque hay un chico nuevo en la oficina, Pablo Sullivan, alias "Sully", que es un cacho de Monstruo S.A. por como argumenta los temas de discusión el tío, ya hemos decidido por unanimidad que forma parte integrante de "nosotras". También se discutió en su día si en este caso el femenino, por ser mayoría se podría utilizar como forma general, y de nuevo, por unanimidad, decidimos que "nosotras" somos todas, incluido el pobre Sully.

De ellas diré que son todas extremadamente diferentes en caracter, personalidad, forma de vestir, educación... pero con un punto de conexión difícil de encontrar en otros lugares, sobre todo tratándose de mujeres. Dicen, y lo he comprobado, que el mal llamado sexo débil en terrenos laborales se revuelve en contra de otras de su género y, por razones "x", suele marcar territorio y terminar minando (y en el peor de los casos pisando) el trabajo de la compañera.

En mi trabajo esto no ocurre. Vamos todas a una en el mismo barco y la afinidad es tal entre la mayoría de nosotras (lo siento Sully) que a veces da hasta miedo...

Por eso, aunque a veces mi trabajo es estresante (quien trabaja con clientes en publi lo sabe: propuestas para ayer, respuestas para dentro de dos meses), en algunas ocasiones cuando voy en el metro, en el bus o andando por la calle me asalta una sonrisa. La gente me mira raro, y es porque me he acordado de alguna historia de Merxe, de la risa contagiosa de Pilar, de los cachondeos en el momento piti con Ángeles, de alguna palabra megasuperdivine de Joana, del superconjuntado atuendo de Belén, de las miradas cómplices con Bego, de las contestaciones imprevisibles de Marta, de los guiños con Nuri, de las ganas de comerse el mundo a "bocaos" de Irene y Ana, las más jovencitas de la agencia... de tantas y tantas anécdotas diarias que conforman mi micromundo, mi mundo de 8 horas al día.

Muchas veces me he preguntado si, de no haber entrado a trabajar aquí, hubiese tenido el placer de conocer a tanta gente válida junta, y la respuesta es no. Por eso agradezco al destino (y a mi Jefe, también hombre, pero no parte de "nosotras", por estar a otro nivel) que las puso en mi camino aquel 5 de marzo.

Porque en mi mente Posterscope significa Pandilla de Obscenas Simpáticas Tremendamente Estresadas Refrescantes Solteras y Casadas Orgullosas Prometedoras y Elegantes. Todo eso y mucho más sois vosotras.

Gracias chicas, por ser así... no cambiéis jamás.