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La Coctelera

VIDAS VIOLETAS

Porque la vida no siempre es de color de rosa...

Categoría: Mi Santo

20 Mayo 2009

El enlace "enlazado"

Bueno, pues, después de darnos el tute en el puente, ya puedo tachar de la lista de"Pendientes Boda" HACER LA PÁGINA WEB.

Si tenéis curiosidad, y queréis contarme qué os parece, aquí la tenéis, en exclusiva mundial....

http://www.vidasvioletasyazules.es

Original, ¿eh?

Espero que os guste.

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13 Enero 2009

7 años de buena suerte

Hoy mis Niñas Poster están que tiemblan con este martes y 13... venga de decir que si mala suerte, que si cuidadín, que si tacones que se han roto, que si no sé qué... en fin, que esta mañana la sarta de mails recibidos han sido descorazonadores... y acojonantes.

La verdad es que yo, que me corre sangre andaluza por las venas como chorros, soy bastante supersticiosa, y os juro que cruzo los deditos cada vez que paso debajo de un andamio y cuando veo un gato negro siempre pienso si ha pasado de derecha a izquierda (buena suerte) o de izquierda a derecha (mala suerte), y con mi dislexia izquierdoderechística tengo que pensar un buen rato..., aunque también os diré que sé que este año va a ser bueno (año de nieves, año de bienes), y que no hay mal que 100 años dure...

Pero hoy, día 13 de enero de 2009, y a apenas 7 meses de mi enlace (qué fisna me estoy volviendo desde que mi estado civil ha pasado de girlfriend a engaged), tengo que reivindicar el 13 a muerte, porque he odiado este número toda la vida, hasta que mi Santo, un 13 de enero de 2002, hace exactamente hoy 7 años, se cruzó en mi vida en plena noche madrileña... y convirtió mi vida loca en otra cosa, menos loca pero más feliz.

Gracias Santo, por esa noche del 13.

Gracias Santo, por estos últimos 7 años.

Gracias Santo, por existir.

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14 Febrero 2008

Yo fui Audrey 4 días (III)

Y nos levantamos con agujetas por todo el cuerpo (no de la noche pasional, sino del palizón en plan triatlón del día anterior), aunque con ganas de seguir recorriendo Roma... pero antes había que desayunar fuertecito para aguantar... y mi Santo y yo, que íbamos con el ánimo de que no nos timaran más, pensamos: "si hay dos hoteles, uno de tres y otro de cuatro, pues habrá dos bufets, y, aunque nos hayan querido hacer la 4.4.2 alojándonos en el de tres, nos vamos a poner hasta arriba en el bufet del Románico, que es el que hemos pagado..."

Y allí que subimos, dado que el bufet estaba en la azotea, con vistas impresionantes a los tejados de Roma, regodeándonos de nuestra inteligentísima estratagema... Y el bufet de tres no sé cómo sería, pero el de cuatro era escaso escasísimo... y el maitre no nos quitaba el ojo de encima, y para humillarnos nos preguntó: "¿De qué habitación son?", pero por el tono estaba claro que nos quería decir: "¿Se han colado ustedes en el bufet?" y yo, le miré con rabia contenida a los ojos y le dije "326", con toda la mala leche que soy capaz, que es mucha, pero en realidad le quería decir: "te reto a que me digas que me he colado, a ver si tienes huev..., que hoy no es fin de mes pero al final cobras...", pero no dijo nada, eso sí, siguió mirándonos cómo comíamos de todo lo que pillábamos, que ya os digo que era poco, y cuando nos fuimos miró nuestras sobras, y le dijo algo a su ayudante, y nos miraron mal... pero mi Santo, que es Santo pero también tiene carácter latino, le miró peor... y así empezó una guerra fría que duró los tres desayunos que vivimos en Roma... en el bufet de cuatro, con dos coj...

Mi Santo, metódico como es él, tenía los itinerarios diarios muy claritos, y ese día tocaba Coliseo por la mañana. Así que cojimos el metro en Barberini y cuando entramos en el suburbano fue como si entráramos en el tunel del tiempo... y nos viniera a visitar el fantasma de los 70's... Los andenes, estrechos, con las paredes desnudas de yeso gris, sin ningún tipo de iluminación... los trenes, pintarrajeados de graffitis por dentro y por fuera, con los asientos cuadrados... lleno de raterillos que miran tu bolso con deseo...Y ahí, pese a todo, tuve que decir: "viva el metro de España... yo, que tanto me quejo de las averías, la línea 6, los empujones..." (deciros que esta etapa patriótica de exaltación de los transportes madrileños me duró aproximadamente hasta que volví a coger el metro-de-Madrid-vuela...)

Y llegamos al Colosseo... Y alucinamos con su grandeza... Y encima hacía sol (por fin) con lo que pudimos disfrutarlo en todo su esplendor... Y la pregunta que rondaba por nuestras cabezas desde el día anterior ("¿qué hacen los indios de los paraguas cuando no llueve?"), se resolvió: venden rosas... Si es que estos indios aprovechan la mínima oportunidad...

Deciros que llevábamos el Roma Pass, una tarjeta que cuesta 20 euritos, pero que te permite entrar en los museos y en los transportes de Roma durante tres días... Y con esta tarjeta no había que hacer cola, pero menos mal que mi santo es avispao y preguntó, porque si es por mí... aún estamos esperando la cola ("¿como es posible que estés todo el día hablando por teléfono y yendo a reuniones en tu trabajo y no seas capaz de preguntar nada cuando vamos de vacaciones?", me espetó mi Santo; "pues por eso, cariño, por eso")

Y después de recorrernos el Coliseo de arriba a abajo, incluido un Museo que hay dentro lleno de caretas del Teatro Romano que dan mucho miedo, nos fuimos a pasear por los jardines del Palatino, que son increibles, aunque están llenos de cosas rotas... y se nubló... y empezó a caer una chufa que no sabíamos donde meternos (y otra vez los bajos de los vaqueros como un lodazal)... y los indios de nuevo sacaron los umbrellas cual Rihanna.

Y salimos del Palatino, y mi chico quería entrar en el Circo Romano, pero, parafraseando a Chiquito, si quieren circo que vengan a casa, y estaba tan cansada que no tenía ganas de ná... na más que de morirme.

Y comimos (Pizza), y nos fuimos a ver la famosa Iglesia de San Pietro In Vincole, cuyo nombre ya había sido traducido convenientemente por mi Sabia Sister Rose ("tenéis que ir a San Pedro Encadenado, pero fijaros en las cadenas, porque con eso de que está el Moisés de Miguel Ángel, como que las cadenas a la mayoría como que se les pasa verlas..."), y fuimos a dicha Iglesia, y lo primero que buscamos fueron las cadenas del famoso San Pedro, y me encontré reflexionando conmigo misma: "¿Y estas cadenas se las pusieron por traicionar a Cristo o por aceptar sobornos? porque digo yo que si fue por eso, que capuyos los romanos que le hicieron al pobre Pedro la 4.3.7. y le dieron unas moneditas de plata para que vendiera al Maestro, pa luego detenerle igual, y bla bla bla..." y de mi ensoñación me despertaron los flashes que despedían unos cuantos seres humanos haciendo fotos del Moisés y pasando olímpicamente de las cadenas del pobre San Pedro (¡Qué razón tenías, Sister Rose! Como siempre...)

Y de ahí nos fuimos a Il Gesú, la única Iglesia en toda Roma donde se venera la imagen de Jesús (manda narices), y después de ponerle una velita (la única que puse, porque creo que es el único que se lo merece, y donde hay Patrón no manda Marinero), recorrimos la preciosa Iglesia... hasta que vi algo impactante que me hizo detenerme en seco: Una Mano INCORRUPTA!!! y allí que me fui directa para verla de cerca... El problema es que había una balaustrada protectora que me impedía acercar mis ojillos curiosos a la curiosa mano... Hasta que llegó una plaga de seminaristas, y abrieron la balaustrada... y yo me metí detrás haciéndome pasar por uno de ellos, y avancé... y la mano parecía más cerca... y el capellán me miró despectivamente, y me cerró la balaustrada en las narices... y me quedé con las ganas de investigar hasta el último detalle de esa mano incorrupta (morbosa, me llamó mi Santo, no sé por qué...)

Y al salir de Il Gesú me puse en muy brasas porque quería hacerme una foto en plan Audrey en la Boca de la Veritá y venga de andar, y cuando llegamos a la plaza donde se suponía que estaba, no la encontrábamos y, cuando por fin la encontramos, metida en el seudo-porche de una iglesia pequeñísima, nos disponíamos a hacer cola (aquí el Roma Pass na de na), cuando salió otro capellán (igual de borde y de feo que el de Il Gesú), y dijo: "cerrado" (o fermato o yo qué sé), y se me quedó cara de patín. Y vi el cartel en el que ponía claramente que cerraban a las 17:00 y eran las 17 menos cinco. Y le dije a mi Santo... "que sí, que al final me dejarán pasar si hago cola", y él: "que no, cansina, que está cerrado"... y cuando abandoné la cola con cara de pena máxima, veo pasar a dos tías buenas a las que el capellán abrió gustosamente la puerta... arrepintiéndome de las pintas sport-casual-dominguera que gastaba servidora.

Ese día desee ser seminarista, y tía buena, pero la clase media-media cayó sobre mí como una losa de mármol romano...

Así que, sin poder meter mano a esa peazo de boca, cruzamos el río Tiber, y llegamos al Tratevere, el barrio de los artistas, donde pensábamos cenar porque es lo más in de Roma, y empezamos a recorrerlo buscando un sitio cool para cenar... hasta que miramos el reloj, y certificamos de nuevo que el tiempo en Roma no pasa: eran las 18:30, y como ya nos conocíamos de pe a pa el Trastevere (incluidos los "méndigos" -esto va por ti, Marta- y los borrachos que circundan la zona), decidimos cruzar de nuevo el río, esta vez en tranvía, porque nos hacía ilusión montarnos en algo tan retro...

Y al otro lado del río, cogimos el bus (Día Mundial de los Trasportes Interurbanos, debía ser), que nos debía llevar de nuevo cerca del Hotel, a la Piazza Barberini, pero yo me lié con las paradas, y nos bajamos en otra más tarde, y aparecimos en medio de la nada, y andamos, y por fin mi Santo, que es un GPS con gafas, dijo: "eso debe ser el Quirinale", y yo le miré, con admiración mezclada con incertidumbre, "y a mi qué el Quirinale, si sigo sin saber ande está el hotel!", pero seguimos andando, y nos encontramos con cuatro magníficas fuentes ("Las Cuatro Fuentes", qué bien puesto el nombre oye), y por fin... llegamos a nuestro Hotel.

Buscamos en la Guía (patrocinada por Sabia Sister Rose) restaurantes buenos, bonitos y baratos, y encontramos dos que encajaban, uno al ladito del Hotel, y otro al lado de la Fontana de Trevi... evidentemente, y dada la suerte que nos acompaña, el de al lado del Hotel estaba cerrado, y volvimos a coger un bus, esta vez a Tritone.

El Restaurante era pintoresco, y con una gran variedad de... Pasta!! Pedimos un menú degustación de varias Pastas!!, entre ellas una con espinacas, cuyo sabor era francamente sospechoso, y que yo me dejé enterita... sin embargo mi Santo se lo comió todo todo y todo... y se puso malo malo y malo...

Con los retortijones incipientes caminamos al Hotel, y se veía venir que el día siguiente iba a ser el del mal rollo gástrico de mi Santo...

[CONTINUARÁ... Y FINALIZARÁ... LO PROMETO]

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29 Enero 2008

Yo fui Audrey 4 días (II)

Y nosotros seguíamos con el paraguas de a 4 euros hecho cisco... pero con el ánimo en to lo alto. Y empezamos a andar, y llegamos hasta Piazza Spagna, y las vistas desde la iglesia Trinitá dei Monti eran espectaculares y, aunque el obeslisco estaba en obras (rodeado por una lona con el idem dibujado, fíjate tú qué originales estos romanos...), el disgusto por el paraguas (y por la peta de mi Santo, que dice que siempre le timan por mi culpa) se me pasó cuando empezaron a sonar todas las campanas de las iglesias de Roma... y entré en un extasis que ni santa Teresa... hasta que mi Santo, que no es nada místico, me sacó de la ensoñación ("¿Vamos pa'bajo?")... y bajamos la Escalinata Española, sintiéndonos parte de cada peldaño (viva España, y olé)... y llegamos a la Fontana de la Barcaccia, y alrededor de la fuente había coches de caballos y hasta un tío disfrazado de romano dispuesto a "sajarte" por hacerte una fotografía con él. Pero no picamos.

Y allí empezaba la Vía Condotti, conocida por ser la Milla de Oro de allí, porque es lo que tiene Roma, que cuando te pones cristiano te llega el momento "fachion" y olvidas la espiritualidad para centrarte en la materialidad. Y unos minutos después de mi reconversión campanística estaba yo mirando con deleite los escaparates de Dior, Valentino, Versace... y relamiéndome como mi Lupe (por cierto, el reloj de mi blog es un homenaje a mi súper-gata y a la Jandra, la gata lupe-clónica de Merxua,y a todas las gatas tricolor del mundo mundial). Porque allí era periodo de Saldis (Rebajas), pero es que mil euros por un pantaloncillo de Versace, saldi 30%, como que no cualquier bolsillo lo puede asumir, y el mío de mileurista menos.

Y seguimos andando, y venga de andar, y pasamos por cienes de Iglesias cuyo nombre no me acordaría ni aunque quisiera, y llegamos a la Piazza Navona, y empezó a llover a mares y, aunque nos habían dicho que callejeáramos si queríamos comer barato, como que nuestro estómago después del madrugón de las 5 de la mañana, sonaba ya más alto que las campanas, y entramos en un restaurante típico para turistas... y nos clavaron 18 euritos por cabeza por un menú que no supimos descifrar... eso sí, nos pusimos hasta la bandera, y allí conocimos a la pareja granadina, casi más perdidos que nosotros.

Inciso: Os diré que desde este viaje aborrezco la pasta y la pizza en todas sus miles de variantes, porque 4 días comiendo y cenando ambos alimentos ricos en hidratos de carbono como que no hay un estómago y/o cerebro que lo soporte...

El caso es que salimos del restaurante empachados a más no poder... y seguía lloviendo, y ya llevábamos los pantalones calados hasta la rodilla, pero había que verse Roma en 4 días... y seguimos andando. Y después de callejear por casi todas las vías de la cittá, llegamos al Panteón, y se nos escapó un: "oooohhhhhhhhhhh" de lo impresionante que es... pero tuvimos que esperar una horita más andando, y callejeando, para entrar, porque como tiene un agujero en to lo alto, donde se supone que al mediodía cae un haz de luz vertical momento "¡milagro!" (que no pudimos vivir porque nos llovió 3 días de los 4), pues como que se había inundado.

Y después seguimos andando... y andando... y llegamos (iglesias varias mediante) a la Fontana de Trevi donde, aunque eran las 5 de la tarde, ya se nos había hecho de noche, porque en Roma cuando piensas que es hora de cenar, en Madrid están de sobremesa, café, puro y en el mejor de los casos, siesta. Y echamos la monedita correspondiente... porque, aunque me dolían horrores los glúteos y otras partes de mi cuerpo cuya existencia era desconocida para mí hasta ese momento, en el fondo quería volver a esta bella ciudad. Y después de esehermoso momento de lanzamiento de moneda al aire (mi Santo: "echa una de cobre, qué total, qué más da, pa que se lo quede el que limpia la fuente"... hay que ver este chico como piensa en la economía doméstica aún en los momentos más mágicos), de repente, en frente de nosotros se nos apareció un indio: "¿Foto juntos?", y en mi mente aparecieron las proféticas palabras de mi sabia Sister Rose: "No os dejéis hacer fotos por nadie que no sea español o japonés, que allí hay mucho choricillo suelto"; y el indio notó mi desazón, pero mi chico le dijo que sí, y le dio la cámara;y yo seguía suspicaz... y nos hizo la primera foto... y no salió corriendo porque yo le miraba fijamente, y se sentía vigilado... "¿otra foto? ¿beso?"... Y nos hizo una foto besándonos, y yo me abandoné a ese beso de amol en la Fontana... pero mi chico no... porque miraba al indio de reojillo, quizás recordando también las proféticas palabras de mi sabia Sister (como podéis comprobar en la foto)... pero el indio al final no era choricillo, y no huyó, sólo nos quiso tangar 5 euros por hacernos después de las nuestras una foto con su cámara... pero tampoco picamos esta vez, milagrosamente... y porque yo no opiné.

Y nos fuimos a cenar en un restaurante típico en el que de nuevo, mi Santo pidió pasta... y yo anti-pasto, que como su propio nombre indica, es el único plato en todo Roma que no es a base de pasta, una especie de entremeses de verduras, tortilla de no-se-qué y fiambres, algo escaso... pero no era pasta...

Y en esa cena pasaron cosas, pero prefiero contarlas en post aparte... porque se lo merece y éste ya va siendo pelín largo...

Y llegamos al Hotel sin cabeceros chulos, y el ascensor nos habló ("el ascensore ascende"), pero estábamos tan cansados que no le hicimos ni caso, y eso que tenía una pantalla de plasma y tó, que ese ascensore era de design total, y muertos ambos, caimos en profundo sueño romano... no sin antes...

¿qué creeís? que os voy a contar todos los detalles íntimos ¿o qué? (morbosillos...)

[CONTINUARÁ...]

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23 Enero 2008

Yo fui Audrey 4 días (I)

Después de muchos días de sequía literaria, vuelvo con fuerzas renovadas y con muchas anécdotas que contar, creo que incluso más de las que caben en un post.

Ante todo, deciros que este post debía haber sido publicado la semana pasada, pero dos día de ausencia en el trabajo, dan para que se acumulen miles y miles de brownies, que te impiden hacer cualquier tipo de acción , aparte de mirar tu pantalla con horror, durante y, lo peor de todo, tras tu jornada laboral.... Todo se complica cuando sacas dos minutos para respirar y publicar el post que has escrito y con los nervios del momento, le das al botón "borrar", viendo y comprobando (y corroborando, que cuando me preguntó el PC si quería borrar, yo confirmé) como todo lo escrito (que comprobaréis a continuación que no era poco) se ha perdido en las lagunas y agujeros negros del hiperspacio internáutico...

Pero vamos al lío: La fuente de mis múltiples anécdotas no es otro que mi Santo, que ha decidido inspirarme historias que contar regalándonos para Reyes y nuestro Aniversario (2x1, como en Eroski) uno de los sueños de mi vida: viajar a Roma.

Después de buscar juntos vuelos low-cost durante varios días, volamos con Iberia porque yo lo valgo y los horarios de los baratos son lo peor (por eso son baratos), y encontramos un hotelito que se ajustaba bastante a nuestras expectativas, bueno, a las mías, pero mi Santo haciendo honor a su sobrenombre me dejó elegir (en qué hora...)

Y allí que nos fuimos, hace dos fines de semana y durante 4 días a la Ciudad Eterna. No sé si lo sabéis, pero una de mis grandes fobias es volar. Pienso que si El Que Manda (no ZP, Dios) hubiese querido que el ser humano volara, nos hubiera dado alitas... Volar es, por lo tanto, antinatural... y me acojona. El caso es que encima salimos de Madrid con tormentilla (por cierto, a mi Santo le cacheó en Barajas un señor con bigote, y yo creo que si le dejo solo dicho señor le pide hasta el teléfono) y llegamos a Roma con tormentón, y entre una cosa y la otra vivimos unas turbulencias que en un momento determinado, en la quietud del avión, se me escapó un "aayyy!!" que mi Santo miró para otro lado, con media sonrisilla, como diciendo: "yo a esta señora no la conozco".

Cuando llegamos al aeropuerto de Fuimicino íbamos ya prevenidos a que alguien nos quisiera timar... Y así ocurrió. Mi Santo, que es muy previsor él, había estado investigando sobre lo que costaban los taxis oficiales del sistema de transportes de Roma (ATAC) y había una tarifa oficial de 40 euros del aeropuerto a la cittá y viceversa. El caso es que vino un sujeto que nos vio cara de pardillos spagnolos y nos dijo que si buscábamos taxi. Le dijimos que sí y cual miembro de secta nos quería captar, nos sacó de nuestro camino y nos llevó a un mostrador, donde nos esperaba una muchacha que nos miraba como extrañada de que alguien se acercara. Y dice él: "taxi", y dice ella: "60 euros"... Y mi Santo y yo nos quedamos ojipláticos (copyright del palabro: Nuri Oli), y seguimos andando como si no hubiésemos escuchado aquella escueta conversación. Y salimos al exterior, y allí había una laaaaaaaaaaarga fila de taxis oficiales esperándonos, y mi Santo y yo nos quedamos parados pensando ¿cuál hay que coger? (cual Paco Martínez-Soria), momento que el sectario aprovechó para volver a acercarse a nosotros y decirnos: "50 euros". Mi Santo y yo, por supuesto, ni caso, y cogimos el primero de la larga fila.

Y pagamos gustosamente los 40 euritos del taxi. Y ya en ese momento descubrimos que una de las grandes leyendas de Roma es tan real como Letizia: los romanos conducen fatal. Eso parece churro, media manga, manga entera, todos al barullo, para ellos no existen señales, ni líneas, ni semáforos, ni ná de ná.... Cada dos por tres se oye policía y ambulancias (6 atropellos por día dicen las encuestas, me parecen pocos, la verdad), y sobre todo, muuuuchos pitos... porque los romanos pitan como hablan, a grito pelao.

Y llegamos al hotelito elegido por mí. Os diré que, aunque estaba cerca de la Via Veneto, no lo escogí por céntrico, sino porque tenía un punto horterilla que me moló. Sí, lo admito, a veces me sale ese Paco Clavel que todos llevamos dentro, y el día que elegimos estaba yo más Clavel que nunca... El resultado: Hotel Románico Palace, cuatro estrellas, y una decoración... en fin, os dejo una de las fotos de su web... Sin comentarios.


Pero cuando llegamos, nos encontramos la primera sorpresa: el Hotel de cuatro estrellas se había convertido, por arte del birlibirloque en el Hotel Veneto, de tres, y nuestra habitación DeLuxe en un cutre-cuarto de 3x2 metros, sin armario, y con un baño que riete tú de las estrecheces de los minipisos de la ministra... Y como somos latinos, fuimos presa de la furia propia de nuestro carácter, y bajamos a recepción a protestar. Y allí estaba un hombre con cara de esaborío. Le miré con carita de gato de shrek, y le dije con toda la ternura de la que soy capaz (que no es mucha, dícese de paso): "no me gusta la habitación". Y nos la cambió por otra, sin rechistar (la cara de gato de shrek es infalible)... pero le caímos mal, y se le notó...

Porque aunque nos parezcamos en carácter (en el físico, lo comentamos mi Santo y yo, ellas se parecen bastante a nosotras, pero ellos son una mezcla de Fido Dido y Piero-me-encantaaa que no me convence demasiado), nos tienen manía, y, aunque dimos con gente encantadora (de Granada), también a veces te miran como mal por ser spagnolo, y eso no mola nada.

El caso es que salimos del hotel y vino el primer timo. Os diré que llovía y que el paraguas que llevábamos se había descuajeringado con la primera acometida de viento romano. Y seguía lloviendo, cada vez más, y allí cuando llueve no salen hongos, salen indios (de la India) como setas, y llevan paraguas en las manos, y te paran diciendo: "umbrella, umbrella" (que parecen la Rihanna, pero en menos tía buena y de otro color)... y uno nos paró: "5 euros", mi Santo le mira como diciendo "De qué vas, indio, no me times...", y el indio le dice: "4 euros", Y mi chico le dice: "yo no pago más de 3". Y el indio me mira a mí, el tío estratega, sabiéndome la más débil, y me dice: "yo siempre los vendo por cinco, no gano nada si los vendo por menos..." (todo eso con la carita del gato de shrek, que sabéis que me puede...). Y llamadme ingenua, llamadme rubia... pero le creí. Y le dije a mi Santo: "Si siempre los vende por 5 y nos lo está dejando a 4 el pobre, que no gana nada...",y mi Santo le pagó los 4 euros de rigor, pero mirándome como diciendo: "cariño, nos han timado por tu buen corazón... y tu poco cerebro"

Y el paraguas nos duró más o menos a euro por minuto... y no pasaron ni cinco minutos y estaba en el chasis... pero habíamos hecho la buena obra del día... y eso es lo importante.

[CONTINUARÁ....]

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10 Diciembre 2007

Medidas drásticas (y/o vandálicas) contra el Buzoneo

Hacía mucho que no me ocurría nada anormal... y ya me extrañaba... Hasta que ayer noche sucedió.

Estábamos mi Santo y yo en plena cena, sandwich mixto con huevo para más señas, cuando un tremendo estruendo invadió nuestra paz interior y el segundo capítulo de la nueva temporada de Aida.

Mi Santo se asoma al patio y no ve nada extraño. Seguimos con el sandwich mixto y Aida. De repente, otro sobresalto: Suena el timbre. El videoporterillo nos muestra la imagen de nuestro vecino el chulillo (me cae mal, no puedo evitarlo, fue el que nos recomendó al canalla que nos hizo la obra de la casa, el que nos terminó amenazando de muerte... muy majo el tío... pero esa es otra historia). El chulillo dicta sentencia: "chicos, han destrozado vuestro buzón de correos". Mi Santo enmudece, y acto seguido balbucea un "gracias".

S.O.S.: se acabó el sandwich mixto y Aida.

Y salimos a que nuestros propios ojos vieran lo que el chulillo vio primero... Y efectivamente, de nuestro buzón negro de forja sólo quedaba la carcasa que lo sujetaba a la pared, y unos cuantos trozos de forja se esparcían por la calle... Y mi Santo recogiéndolos como si le fuera en ello la vida, y con una cara de pena que daba ídem verle...

Y entramos de nuevo en casa. Y mi Santo seguía mudo. Y yo pensando: "menudo peazo de petardo que nos han debido de meter en el buzón para conseguir semejante onda expansiva", pero sin hablar porque cuando mi Santo calla, es preludio de tempestad, y si le interrumpes en su silencio desatas sus fenómenos atmosféricos, y da miedo.

Y cuando recobró el habla sólo dijo cuatro palabras: "Menudos hijos de puta". Y quería salir a buscarles (en coche, eso sí, porque el sábado jugó al fútbol, y llevaba años sin jugar el pobre, y se me lesionó, me vino con la rodilla raspá como cuando yo jugaba al rescate), y yo: "que no, que no te metas en líos", y él en su furia latina "que voy a por ellos"... y al final le convencí (o le convenció el perreo que suele invadirle a esas horas con el pijama ya puesto)

Y llamé al seguro... y milagrosamente lo cubre.

Y esta mañana a poner la denuncia a la Comisaría (cualquier parecido con El Comisario es pura coincidencia), y a esperar la friolera de una hora a que me atendieran (y eso que era la primera, sin contar con una mujer de allende los mares -vamos, sin eufemismos: sudamericana- que ha llegado después y quería entrar antes), y me ha atendido el novato con el subinspector (u lo que fuera o fuese) comiéndole la oreja al muchacho y corrigiéndole en plan cansino... lo que digo, que ni Charlie ni Pope ni ná de ná.

Vamos, que menudo lunes... Lo mejor, cuando he llamado a mi jefe para decirle que llegaría tarde y, después de jartarse de reir en mi cara cuando le he contado lo de mi difunto buzón, me ha dicho: "pero ¿tú dónde vives, en Irak?"

Y yo le he contestado: "No, en Entrevías, Ciudad sin ley" (y sin buzones)

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7 Mayo 2007

Soy una señora... ¿y qué?

Fin de semana familiar a tope. El viernes y el sábado, con la familia de mi chico. El domingo con mi familia... Para celebrar que madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle. Aprovecho desde aquí para felicitar a las mamis, y a la mía más por ser la mejor madre.

A veces me pregunto cómo he llegado hasta aquí. Quiero decir, cómo me he convertido, de repente y sin darme cuenta, en una verdadera "señora", con compromisos familiares variados, una hipoteca sobre mis hombros, y con un trabajo en un sector en el que no me pensaba mover...

Supongo que el momento exacto en que cambió mi vida debió de ser un 13 de enero de 2002,la noche enque conocí a Javi. De pronto, los astros se alinearon de manera insospechada para unir a dos personas que nada tenían que ver. Yo tenía mis planes, y él los trastocó. No sé qué hubiese sido de mi vida si esa noche no hubiese quedado con mis amigas de mi juventud (gracias Rosa, gracias Raquel), si hubiese hecho lo de siempre o lo que pensaba hacer.

Supongo que sería una solterona con gatos.O estaría en casa de mamá, y tendría menos obligaciones, y seguiría saliendo los fines de semana como una adolescente tardía y desbocada... y sería más infeliz.

Y es que, aunque para muchos la vida es imprevisible, yo mantengo la romántica teoría de que el destino esta escrito. Hay una persona para cada otra, hay medias naranjas (y medios limones). A veces conocemos a esa persona, pero le dejamos pasar por circunstancias de la vida... porque la vida nos lía, nos embrolla y nos confunde. Pero sabemos que esa persona ERA la persona para nosotros, y ese sentimiento nos persigue toda la vida si dejamos escapar a esa persona.

Yo aproveché ese momento que me brindó el destino. Y cinco años después sigo agradeciendo a los astros que esa noche mis planes se truncaran.

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Sobre mí

Con 34 años, mi vida ha empezado a encauzarse (más vale tarde que nunca). Tengo un trabajo que me gusta en el mundo de la publicidad, aunque mi vocación es la comunicación. De hecho, he abierto este blog para quitarme el mono de escribir... Algunos frustrados van a terapia, y yo escribo... es más barato y sinceramente creo que funciona mejor.

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