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La Coctelera

VIDAS VIOLETAS

Porque la vida no siempre es de color de rosa...

Categoría: Comunicación

21 Mayo 2007

Paren el mundo, que me bajo

Hoy he tenido un rato para leer la prensa diaria (ediciones on-line), y no doy crédito a lo que leo. A veces, de verdad, parece que vivo en un continuo 28 de diciembre.

Empiezo por El País. Titular: "Una fetua dictada en Egipto prohibe que un hombre y una mujer trabajen a solas si ella no lo ha amamantado", y no sé por qué, pero la imagen que me viene a la cabeza es a mí misma amamantando a un jefe/compañero de trabajo para poder ejecutar nuestra labor en el mismo despacho. Y me entran escalofríos... Y, según la fetua, nada más y nada menos que le tengo que dar de mamar cinco veces!!!! Como dirían Las Niñas, "Ojú"...

Y sigo por El Mundo. Titular: "Zara se disculpa ante los judíos ortodoxos por mezclar lino y algodón en una prenda". Y esta vez lo que aparece en mi mente es mi armario ropero, petado de ropa, en la que el lino, el algodón, el punto y la lycra (sobre todo la lycra) campan a sus anchas en íntima (y obligada) unión. Y pienso por qué no nos gustará nada mezclar telas, gentes, opiniones... con lo saludable para la mente que es esto. Y a la cabeza me viene la canción mítica de Ana Belén, "Contáminame, mezclate conmigo..."

Y para colmo, en todos viene una supernoticia de alcance mundial: "Aida Nizar tiene que indemnizar a Vicky Martín Berrocal". Nada más y nada menos que con 120.000 euritos, por llamarle "Mujerzuela" en el Tomate. Esto sí que es fuerte para mis sentidos. Me parece poco, no por el insulto, que sinceramente me parece de lo más anticuado y cutre, sino porque yo a la Nizar la prohibía no sólo salir en la TV, sino existir como ser humano (¿?) y/o personaje televisivo. Una mujer que habla con Dios, pega etiquetas de Chanel a sus trajes de Zara (espero que no sean de mezcla lino y algodón, que ya sería el acabose), y roba muestras de colonia en el dutifree de los aeropuertos, como diría Civera,"debería estar prohibida".

Qué daño me ha hecho el Singstar... Ya sólo pienso en canciones.

Bueno, esto por hoy "se acabó" (ésta es de María Jiménez, muy buena, por cierto).

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29 Marzo 2007

El buitre se llamaba José Luis

Hace una semana, mientras leía en el metro el País Semanal del domingo me encontré con una foto que me impactó. Pasé a leer el artículo y mi sentimiento de impotencia ante las miserias del ser humano creció con cada línea.

Os cuento: En 1993, Kevin Carter, fotógrafo de guerra y reportero currado en mil batallas, llega a Sudán para tomarse unos días de descanso y se encuentra frente a frente con la imagen que le perseguiría hasta el final de sus días: una niña, desnutrida, con la cabeza apoyada en la arena caliente, está a punto de morir. A poca distancia, preparado para su festín, acecha un buitre. El fotógrafo saca un carrete entero de fotos, y espera más de veinte minutos a que suceda algo que introduzca más morbo en la escena, o muere la niña o el buitre se la come viva... y espera... y no pasa nada... y se va. Trabajo hecho, y, aunque él no lo supiera en ese momento, Premio Pulitzer '94 asegurado.

Sin embargo,algo sin saberlo se rompió por el camino: su burbuja de insensibilidad. Esta burbuja además fue invadida por sus seres queridos que continuamente le decían: "¿Y después la ayudaste?". La respuesta es obvia: "NO".

A veces la vida pasa por delante de nosotros sin que ninguno de nuestros sentidos, incluido el sexto, se inmuten. Carter hizo la mejor foto de su carrera periodística pero se olvido de que antes que periodista, era persona. Pocos meses después de tomar la foto, cansado de sus remordimientos, se suicidó.

En muchas ocasiones vemos la miseria pasar, y son tantos los frentes abiertos, que no sabemos por dónde empezar para "hacer algo". Otras veces decidimos que dando una pequeña o gran cantidad de nuestros ahorros a una ONG nos sentimos mejor, y ayudamos en causas loables. Otras veces, llega un listo, como José Luis Gamarra, Presidente (¿o EX-Presidente?) de Anesvad, y se lleva estos ahorros a su propia cuenta corriente. Y desconfiamos de todas las ONG, y no volvemos a donar, y la rueda de la vida sigue girando para todos, incluido para el Tercer Mundo.

Carter no pudo vivir pensando que no había hecho nada, y a cambio le regaló a esa pobre niña sudanesa su propia vida. Gamarra con su actitud vital ha privado con total seguridad a muchos niños como ésta de alimentos, agua o un sistema médico decente... ¿Qué les va regalar a cambio? ¿Su piso de enormes proporciones o uno de sus cochazos?

Porque a veces, pocas veces, la conciencia gana la partida... y no sólo hay buitres en Sudán.

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Sobre mí

Con 34 años, mi vida ha empezado a encauzarse (más vale tarde que nunca). Tengo un trabajo que me gusta en el mundo de la publicidad, aunque mi vocación es la comunicación. De hecho, he abierto este blog para quitarme el mono de escribir... Algunos frustrados van a terapia, y yo escribo... es más barato y sinceramente creo que funciona mejor.

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